Los castores como una especie clave__01

¿Alguna vez has jugado al Jenga? En el Jenga, los jugadores se turnan para quitar un bloque a la vez de una torre construida con 54 bloques. Cada bloque retirado se coloca en la parte superior de la torre. El patrón de eliminación y reconstrucción crea una estructura progresivamente más inestable. Con cada turno, los jugadores deben decidir qué pieza se puede quitar de forma segura sin derribar toda la torre.

Mientras que el Jenga es solo un juego que depende del centro de masa de los objetos apilados, en la naturaleza, existe un desafío similar pero mucho más importante.

En la naturaleza, todos los organismos vivos deben competir para satisfacer sus necesidades básicas. Los animales compiten por el agua, la comida, el refugio y el aire. Las plantas compiten por la luz solar, el espacio, el agua y el aire. Dentro de un ecosistema saludable, los organismos vivos pueden ir y venir, dependiendo de la disponibilidad de recursos. Esta lucha por la supervivencia es un proceso continuo con ganadores y perdedores, pero ¿son todos los organismos en el medio ambiente igualmente importantes? ¿Qué pasaría si muchos organismos dependieran de la supervivencia de un organismo clave? Estos organismos especiales se llaman especies clave. Una especie clave es una especie de la que otras especies dentro de un ecosistema dependen extremadamente para su propia supervivencia. Los científicos han colocado las especies clave en tres categorías: depredadores, mutualistas e ingenieros de ecosistemas.

Es posible que conozcas al tiburón como un depredador, pero son más que eso. Su presencia mantiene el medio marino sano. Por ejemplo, el tiburón evita que otros organismos sobrepueblen un área y, por lo tanto, diezmen las fuentes de alimentos. Un ejemplo de tal situación existe con los tiburones tigre que patrullan las aguas poco profundas de la costa de Australia. Evitan el sobrepastoreo que los animales más pequeños hacen en los lechos de hierba, manteniendo así el ecosistema en equilibrio. No todas las especies clave son depredadores como el tiburón.

Las abejas también tienen la posición de una especie clave. A diferencia del tiburón (un depredador), las abejas tienen una relación mutualista con el ecosistema. El mutualismo es cuando las acciones de dos organismos son beneficiosas entre sí. Por ejemplo, cuando las abejas toman el néctar de las flores, recogen el polen y lo propagan de una flor a la siguiente. Esta acción aumenta las probabilidades de fertilización y un mayor crecimiento de las flores. El néctar y el polen también son las principales fuentes de alimento para las propias abejas.

Otra especie clave con la que los habitantes de Florida están muy familiarizados son los mangles. Los manglares prosperan en las aguas salobres poco profundas de la costa y, con su presencia, cumplen la función de proteger las costas. Su intrincado sistema de raíces también proporciona un refugio seguro y un área de alimentación para peces pequeños. Quizás no haya mejor ejemplo de un ingeniero de ecosistemas que el castor. Un castor es un gran roedor semiacuático que casi fue cazado hasta la extinción en la década de 1800 debido al valor de su piel. Afortunadamente, desde la década de 1900, la población de castores se ha recuperado con protecciones que se les han dado.